Warren Buffett y la burbuja puntocom: 2000

Posted by on Jun 23, 2014 in Análisis fundamental | 2 comments

Warren Buffett y la burbuja puntocom: 2000

El tiempo pone a cada uno en su sitio, y en el caso de Warren Buffett y Charlie Munger queda claro que el tiempo les ha terminado dando la razón. Hoy vamos a ver qué decía Warren Buffett en su carta a los accionistas del año 2000, una vez que la burbuja puntocom ya había explotado. Antes de leer esta carta, puedes ver la que escribió en 1999 cuando el que no invertía en empresas de internet parecía tonto, aunque Buffett y Munger decidieron quedarse fuera e invertir sólo en lo que conocían y entendían.

Warren Buffett en el año 2000

La especulación –en la cual la atención no se centra en lo que producirá el activo sino en lo que la siguiente persona pagará por él-  no es ilegal, ni inmoral, ni “in-americano”, pero no es un juego al que a Charlie o a mi nos guste jugar. No aportaríamos nada, por lo que ¿por qué deberíamos tomar parte?

La línea que divide la inversión de la especulación nunca es clara o brillante, y se hace todavía más difusa cuando la mayoría de los participantes en el mercado han tenido grandes triunfos. Nada es capaz de sedar más la racionalidad que grandes dosis dinero ganado sin esfuerzo. Ante una embriagadora experiencia de este tipo, normalmente las personas sensatas cambian su comportamiento para pasar a ser como cenicienta cuando fue al baile. Saben que están quedándose demasiado tiempo a la fiesta, que consiste en especular con compañías con grandísimas capitalizaciones con respecto al cash que seguramente generen en el futuro. Por ello, todos los inversores que empiezan a sentir vértigo, planean dejar la fiesta justo unos segundos antes de la medianoche.  Aunque tienen un problema, están en un salón en el que los relojes no tienen manecillas.

El año pasado comentamos la exuberancia del mercado, y sí, era la irracionalidad lo que dominaba la Bolsa, de forma que las expectativas habían aumentado hasta suponer varias veces los retornos probables. Un indicio de que esto estaba sucediendo fue la encuesta de Paine Webber-Gallup que hizo a los inversores en 1999. En ella, se preguntaba a los participantes su opinión sobre la rentabilidad anual que esperan tener en una década. La media de las respuestas era un 19% anual. Sin duda, esto era una expectativa irracional. No había ninguna forma de que los negocios americanos consiguiesen esos retornos para 2009.

Todavía fueron más irracionales las tremendas valoraciones que los participantes en el mercado daban a negocios que casi seguro terminarían valiendo cero. Aun así, los inversores hipnotizados por unas cotizaciones que no paraban de subir e ignorando todo lo demás, ponían su dinero en estas empresas. Era como si una clase de virus ampliamente extendido entre los inversores profesionales y amateurs creara alucinaciones en las cuales estos dieran un valor a las acciones de ciertos sectores muchas veces por encima del que los respalda.

Este surreal escenario estaba acompañado por muchas habladurías sobre “creación de valor”.  Nosotros reconocemos que una gran cantidad de valor real ha sido creado en la pasada década por negocios nuevos o jóvenes, y que hay mucho más por venir. Pero el valor es destruido, y no creado, cuando pierde dinero a lo largo de su vida, y no importa cuán alta pueda llegar a ser su valoración.

Lo que realmente estaba sucediendo era un traspaso de riqueza. Por culpa de cierto agitadores, en los últimos años miles de millones se han movido desde los bolsillos de particulares a los suyos propios (y los de sus amigos y asociados). El caso es que la burbuja ha permitido la creación de compañías burbuja, entidades diseñadas no para ganar dinero con los inversores, sino para ganarse el dinero de los inversores. En demasiadas ocasiones el objetivo real de los fundadores y promotores de estas empresas es sacarlas a Bolsa sin poner atención a los resultados.

Pero un alfiler acecha a cada burbuja, y cuando ambas finalmente se encuentran, una nueva ola de inversores aprende algunas viejas lecciones. Primero, hay mucha gente en Wall Street, una comunidad en la que la cualidad del control no tiene precio, dispuesta a vender a los inversores cualquier cosa que estos vayan a comprar. Segunda, la especulación es más peligrosa cuando parece más fácil.

En Berkshire no tratamos de escoger las pocas empresas que lo van a hacer bien en un océano de compañías que no han demostrado nada. No somos los suficientemente listos para hacer algo así, y lo sabemos. En su lugar, tratamos de aplicar la vieja ecuación de Esopo en las oportunidades en las que tenemos la suficiente confianza de saber cuántos pájaros hay en el arbusto y cuando volarán (una expresión que mis nietos reformularán a: “una chica en tu descapotable vale como 5 en tu agenda”). Como es lógico, nunca podemos predecir el timing del cashflow de forma exacta. Sin embargo, sí que intentamos hacer unas estimaciones conservadoras y centrarnos en sectores en los que las sorpresas en los negocios sean improbables y no destrocen al negocio. Aun así, cometemos muchos errores: recuerden, soy el tipo que creía entender el futuro económico del comercio de sellos, la industria textil o de los zapatos.

Conclusión:

Que Buffett y Munger se mantuvieran dentro de su círculo de competencias y fuera de la euforia ante “un nuevo paradigma” les hizo quedarse fuera de las grandes revalorizaciones de la burbuja, pero batir al mercado durante ese periodo.

Por otra parte, Buffett y Munger eran conscientes de que las grandes revalorizaciones y grandes expectativas, cuando se convierten en algo extendido, suelen terminar muy mal, y lo que hacen es atraer a gente que quiere hacer dinero rápido, y no invertir.

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2 Comments

  1. Te pongo aqui para que lo veas antes en vez de en su entrada. Sabes a quę puede deberse la leche que se estą metiendo hoy CVNE?

    Luego en casa leo tranquilamente el artłculo, perdona el offtopic, simplemente que recordę que la presentaste en el blog.

    Un abrazo!

    • Parece que ya se ha recuperado bastante. Creo que no ha habido ninguna noticia. Por lo que he visto el volumen de hoy está siendo ridículo y se han debido cruzar órdenes de pocas acciones a precios bastante bajos. De hecho hay días en los que ni se cruzan órdenes.

      Gracias por el aviso, de haberlo visto con tiempo quizá habría puesto una orden de compra por si entraba.

      Un abrazo.

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