Bolsa

La Bolsa es la inversión más rentable a largo plazo. Con una rentabilidad media de alrededor del 10% anual a largo plazo, supera a otro tipo de inversiones como los bonos, materias primas o inmuebles. Pero antes de ver rentabilidades y adentrarnos más a fondo en este mundo, tenemos que entender qué es La Bolsa y qué son las acciones para invertir de forma efectiva.

Conceptos básicos sobre La Bolsa:

La Bolsa es un mercado en el que se negocian diferentes productos (en este caso vamos a centrarnos en las acciones). Como en cualquier mercado, existen compradores y vendedores. Los compradores son aquellos que están interesados en comprar acciones y los vendedores aquellos que quieren venderlas. Parece fácil, y lo es, pero suele a ver confusiones con esto:

Acción: Es una participación en una empresa. Si una empresa  se constituye con 10.000 euros divididos en 1.000 acciones, cada acción tendrá un valor de 10 euros y tendrá una participación del 0,1% de los beneficios de la empresa. Los 10 euros por acción son el valor nominal de la acción, pero es posible venderlas por más o menos dinero. Si una empresa tiene muy buenas perspectivas seguramente haya gente dispuesta a comprar nuestra acción por 12 euros. Sin embargo, si las perspectivas son malas y queremos vender nuestra acción, seguramente que no nos quieran pagar más de 8 euros. En La Bolsa hay miles de personas que quieren comprar y vender acciones en cada momento, por lo que estos precios se mueven continuamente.

Vendedores: En La Bolsa, el vendedor no suele ser la empresa que nos interesa comprar, sino otra persona que posee acciones de esta empresa y que, por cualquier motivo, quiere venderlas. La empresa que queremos comprar sólo vende acciones en el momento en el que sale a La Bolsa, lo que se conoce como OPV (Oferta Pública de Venta) y en aquellos momentos en los que vende autocartera (la autocartera son las acciones que una empresa tiene de ella misma. En algún momento puede necesitar liquidez y vender estas acciones en La Bolsa). Fuera de estas dos situaciones, la empresa no vende acciones, por lo que nosotros compramos acciones a otros inversores (particulares, fondos de inversión,  etc.).

Compradores: Aquellos que compran acciones.  Cuando nosotros vendemos una acción no suele ser la empresa quien compra nuestras acciones, sino otro inversor. También es posible que la propia empresa nos compre las acciones, para su autocartera, pero, por lo general, no será así.

Entendido esto, vamos a ver como se mide la variación de los precios y como podemos medir la rentabilidad de La Bolsa mediante índices.

Índices:

Cada vez que se intercambian acciones entre un vendedor y un comprador, el intercambio se realiza a un precio por acción. Cuando una acción cotiza a 15 euros, no quiere decir que ese sea el valor real de la acción, sino que el último intercambio de acciones se ha hecho a 15 euros.  Como son cientos las empresas que cotizan en La Bolsa sería difícil saber lo que está pasando en el mercado sin los índices. Por ello, se crearon diferentes índices que nos permiten saber qué sectores suben y cuales bajas o cómo se comporta La Bolsa a largo plazo.

Existen diferentes estilos de índices (ponderados, sin ponderar, etc.) pero ahora vamos a fijarnos solamente en la información que nos dan.

Cuando vemos el gráfico del IBEX35 vemos solamente la evolución del precio de las acciones que componen en cada momento éste índice, pero no nos dice nada de qué ha pasado con los dividendos.

Los índices de retorno total nos muestran la rentabilidad de una inversión si reinvertimos las rentas en esa misma inversión. Si compramos acciones de diferentes empresas del IBEX 35 y cada vez que cobramos dividendos los invertimos de nuevo en estas mismas acciones, nuestro patrimonio al final del periodo será mucho mayor que si no recibimos estas rentas o si no las reinvertimos (salvo excepciones).  El resultado que obtenemos es el retorno total.

Si vemos los índices de retorno total (línea azul) y los comparamos con los índices teniendo en cuenta solamente la revalorización de las acciones, queda clara la diferencia entre ambas. Vamos a ver estos gráficos con el índice S&P500 y Eurostoxx50:

SP500 retorno total (línea azul) vs SP500 (línea roja):

Rentabilidad reinviritendo dividendos e el  SP500

Fuente: S&P Dow Jones Index

Eurostoxx50 retorno total (línea azul) vs Eurostoxx50 (línea roja):

Rentabilidad Eurostoxx50 con dividendos retorno total

Fuente: Stoxx

Los gráficos superiores se parecerán bastante a la evolución de la cartera de aquellos inversores que inviertan a largo plazo, reinviertan dividendos y tengan cierta diversificación en sus acciones. Sin embargo, existen muchos tipos de inversión y especulación, por lo que es posible que una persona que lleva invirtiendo 20 años en La Bolsa, tenga una rentabilidad muy diferente, ya sea para bien o para mal.

Vamos a ver a continuación las diferentes formas de inversión, centrándonos más en el largo plazo, pues es la temática de este blog.

Estrategias de inversión: Largo plazo

Los inversores a largo plazo tienen un horizonte temporal de venta para sus acciones muy largo o indefinido. Obtienen su rentabilidad mediante la revalorización de sus acciones y los dividendos. El número de operaciones que realiza un inversor que sigue esta estrategia suele ser pequeño, de forma que reduce las comisiones a pagar. Aunque el precio de compra es importante, no es necesario ajustar la entrada para obtener altas rentabilidades:

– Buy&Hold: Consiste en comprar acciones de empresas para mantenerlas de forma indefinida.  Para cumplir con la estrategia es necesario vender el menor número de veces, y sólo hacerlo en casos de necesidad o en el caso de que la empresa en la que hayamos invertido haya cambiado o haya visto afectado su negocio para mal a largo plazo.

– Value Investing: Es la estrategia que seguía Benjamin Graham. Los value investors o inversores en valor buscan en empresas a un precio por debajo a su valor real.  Si una empresa tiene un valor por acción de 60 euros, pero cotiza a 30 euros, sería, en principio, una buena inversión para este tipo de estrategia. Para entenderlo, podríamos utilizar el famoso refrán de “comprar duros a cuatro pesetas”.  El inversor en valor invierte a largo plazo, pero vende sus acciones una vez éstas han alcanzado el precio que estima adecuado para la acción.

– Contrarian: El nombre es bastante explícito. Son inversores que van a la contra de la mayoría del mercado. En los momentos de más euforia son pesimistas y en los momentos de mayor depresión son optimistas. Es posible seguir esta estrategia en el corto plazo, pero muchos inversores contrarian acumulan acciones en los peores momentos de La Bolsa para vender en la parte alta, por lo que lo consideraremos largo plazo.

– Growth o Crecimiento: Peter Lynch es uno de sus mayores exponentes. Los inversores en crecimiento buscan empresas con gran potencial para aumentar beneficios. Si el potencial se convierte en realidad, el crecimiento de los beneficios pasados los años debería transmitirse en una cotización mayor de la acción. Las empresas que buscaba Peter Lynch solían estar en sectores que apenas crecían (por ejemplo tiendas de ropa) pero que aumentaban sus beneficios muy por encima de lo que lo hacía su sector (por ejemplo, Primark). Si el crecimiento del sector de las tiendas de ropa es del 3% y Primark crece un 20% anual, esta empresa sería del interés de Peter Lynch. Sin embargo, en aquellos sectores donde todas las empresas crecen en porcentajes muy grandes, Lynch no se encontraría a gusto y, en principio, las descartaría.

Peter Lynch inversión en crecimiento

Obviamente todas estas estrategias pueden solaparse. Si seguimos una estrategia de valor, seguramente debamos ser también contrarians para poder comprar una acción barata.

Estrategias de inversión: medio y corto plazo:

Algunas de las estrategias superiores también pueden seguirse a medio e, incluso, a corto plazo. Los inversores a corto plazo tratan de aprovechar las fluctuaciones de los precios en Bolsa, ya sea al alza o a la baja. Si en el caso de un inversor a largo plazo un movimiento del 5% en el precio de una acción es prácticamente irrelevante, para un inversor a corto plazo es crucial.

Especulador con acciones

Los inversores o especuladores a corto plazo suelen realizar operaciones en el plazo de días o incluso horas o minutos. No suelen poner atención al estado financiero de la empresa o de sus posibles beneficios, sino a la cotización de su acción y el comportamiento que ésta seguirá. El corto plazo suele suponer unos costes por comisión altos, por lo que, para poder aprovechar los movimientos del mercado, muchos inversores se apalancan (endeudan) de forma que, si tienen por ejemplo, 10.000 euros, realmente invierten 100.000 euros en una operación. Obviamente esta es una estrategia arriesgada. Se puede hacer mucho dinero con una operación buena, pero también perderlo si nos equivocamos.

Inversores:

Cada inversor es diferente y sigue una estrategia propia. Es posible seguir una estrategia Buy & Hold pero guardar algo de dinero para el corto y medio plazo, o al revés. Hay personas que especulan a corto pero guardan una parte para invertir a largo. Lo importante es entender bien la estrategia que se tiene y seguirla de forma constante. Si el 100% de nuestro dinero es para Buy &  Hold y a los 4 años decidimos vender todo para operar a corto plazo, seguramente no habremos sacado partido a nuestra inversión. Si tras otros 4 años decidimos pasar del corto a buscar empresas en crecimiento y de ahí hacer value investing, seguramente nunca obtengamos un resultado óptimo. También es posible que acertemos con el timing de cual es la estrategia más rentable en cada momento, pero como es difícil, suele ser mejor elegir una estrategia y seguirla.

Insisto en que seguir una estrategia no supone emplear el 100% de nuestro dinero en un tipo de inversión, sino que es posible tener un 70% de nuestro dinero en acciones para Buy & Hold, un 20% para empresas en crecimiento y un 10% para el corto plazo.

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