Warren Buffett y la burbuja puntocom: 1999

Posted by on Jun 21, 2014 in Análisis fundamental | 8 comments

Warren Buffett y la burbuja puntocom: 1999

A finales del siglo XX la Bolsa sufrió un boom tremendo por la revolución que supuso internet. Las compañías del sector subían como la espuma y se hacía dinero fácil. Sin embargo, Warren Buffett y Charlie Munger, que están al frente de Berkshire Hathaway, se quedaban atrás en rentabilidad. Estos dos maestros de la inversión no se dejaron llevar por la euforia y se mantuvieron dentro de su círculo de confianza y siguieron aplicando el value investing, algo que les hizo quedarse fuera del rally, pero librarse de la caída posterior y terminar batiendo al mercado en ese periodo.

berkshire hathaway y la brubuja teconológica

Este es el primero de dos artículos en los que voy a traducir y comentar parte de la carta de Buffett a los accionistas antes (1999) y después (2000) de que la burbuja explotara.  En el primero, es decir, hoy, Buffett avisa de los peligros de la euforia, aunque es en el segundo, cuando ya sabe que tenía razón, cuando da lecciones para toda la vida de un inversor.

Warren Buffett en 1999

Los número que aparecen en las primeras páginas muestran cuan pobres fue nuestro resultado en 1999. Hemos tenido el peor año de mi carrera en términos relativos al S&P. A lo largo del tiempo, una menor rentabilidad relativa al índice producirá malos resultados absolutos.

Incluso el inspector Clouseau podría encontrar al culpable de este mal año: vuestro presidente (es decir, él mismo). Mi actuación me recuerda al del hijos que suspende todas pero saca un suficiente en una asignatura cuyo comprensivo padre le dice: “hijo, creo que estás gastando demasiado tiempo en esa asignatura”.

Mi “asignatura” es capital allocation y mi nota en 1999 seguramente sea un suficiente. Lo que más nos duele de este año es la rentabilidad inferior de nuestra cartera de acciones –y la responsabilidad sobre esa cartera, dejando a un lado la pequeña parte que dirige Lou Simpson de GEICO, es totalmente mía. Varias de nuestras mayores inversiones se han quedado rezagadas del mercado en 1999 porque han tenido unos resultados operativos decepcionantes. Todavía nos gustan estos negocios y estamos contentos de haber invertido en ellos, pero sus tropiezos han daño nuestra rentabilidad del año pasado, y no es seguro que vuelvan por el buen camino pronto.

Los flojos resultados de 1999 fueron más que compensados con la caída en el precio de la acción. En 1998, por ir un poco atrás, la acción lo hizo mejor que el negocio. El año pasado el negocio lo hizo mucho mejor que la acción, una divergencia que ha durado hasta la fecha en que se escribe esta carta. En el largo plazo, obviamente, la acción debe concordar con cómo lo hace el negocio.

No tenemos acciones de compañías tecnológicas, aunque compartimos la idea general de que nuestra sociedad se transformará por sus productos y sus servicios. Nuestro problema –que no se puede arreglar estudiando- es que no tenemos ni idea de qué participantes del campo tecnológico tienen una ventaja competitiva duradera.
A nuestra falta de conocimientos financieros, deberíamos añadir que es algo que no nos preocupa. Después de todo, hay muchas grandes áreas en las que Charlie y yo no tenemos una especial experiencia de capital allocation. Por ejemplo, no podemos hacer mucho en lo que se refiere a evaluar patentes o de prospección geológica. Por ello, no entramos a valorar esas áreas.

Si tenemos una fortaleza, ésta es reconocer cuando estamos operando en nuestro círculo de confianza y cuando nos estamos acercando al perímetro. Predecir lo que sucederá en compañías que operan en industrias de rápido crecimiento está muy lejos de nuestro perímetro. Si alguien reclama tener capacidades de predicción en esas industrias –y resulta que lo que dicen es validado por el mercado- ni los vamos a envidiar, ni los vamos a imitar. En vez de eso, nos vamos a dedicar, simplemente, a lo que entendemos. Si por algún motivo nos alejamos del círculo de competencia, será porque lo hemos hecho sin darnos cuenta y no porque nos hayamos vuelto unos temerarios o porque hayamos sustituido racionalidad por fe. Afortunadamente, casi seguro que habrá oportunidades de vez en cuando para que Berkshire lo haga bien dentro del círculo de confianza en el que nos mantenemos.

En estos momentos, los precios de los buenos negocios que ya poseemos no son muy atractivos. En otras palabras, nos sentimos mucho mejor respecto a los negocios que a las acciones. Es por ello que no hemos aumentado nuestras posiciones. Sin embargo, tampoco hemos desecho nuestra cartera. Si la elección es entre un negocio cuestionable a un precio bueno o un buen negocio a un precio cuestionable, preferimos, por mucho, la segunda. En todo caso, lo que realmente llama nuestra atención es un buen negocio a un buen precio.

Las reservas que tenemos con respecto a las acciones que poseemos, también aplican a los precios de todas las acciones en general. Nunca hemos tratado de predecir qué hará el mercado en el próximo mes o año, y no tratamos tampoco de hacerlo ahora, pero, como he dicho en el artículo adjunto, los inversores parecen demasiado optimistas en cuanto a las expectativas de rentabilidad en el futuro.

Conclusión:

Warren Buffett y Charlie Munger, incluso en momentos en los que eran batidos por el mercado, mantenían el sentido común y seguían centrándose sólo en lo que sabían hacer y que, con el paso de los años, demostró ser la mejor inversión posible.

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8 Comments

  1. Un ejemplo a seguir esa capacidad de mantear la calma en situaciones en las que mucha gente estaría poniéndoles en duda por quedarse atrás. Demuestra la claridad de sus convicciones a la hora de invertir.
    Esperando con ganas el desenlace!

    • Su ejemplo es algo que recordar cuando nos ponemos nerviosos con burbujas o pánicos grandes. Buffett, con solo aplicar el sentido común y hacerlo de forma constante, es capaz de batir al mercado.

      El desenlace muy pronto 😉

  2. Te estoy agradecido por este post,interesante como todas.Sabias que Primark esta buscando local en la milla de oro de San Sebastian?
    Un saludo

    • Qué bueno lo de Primark en San Sebastian, no sabía nada. Como sus tiendas son tan grandes le cuesta bastante conseguir locales. En Sevilla llevan años intentando entras. Si tienes novedades, no dudes en contarlas.

  3. Interesante, y muy ilustrativo. Mejor dedicarse a lo que uno conoce… aunque a veces no es fącil, lo desconocido es atractivo y si no mira mi cartera extranjera.

    Perdona que estę muy liado en estas semanas y apenas comente por no poder leer!

    Un abrazo

    • La verdad es que, como dices, lo desconocido puede parecer muy atractivo. Parece que lo de fuera siempre es mejor, y no tiene por qué ser así. De todas formas, tu cartera extranjera no debe ser tan desconocida, pues tienes empresas del país donde vives, y estoy seguro que has hecho tus deberes antes de invertir.

  4. Gran artículo, LancasterGate. Lo meto en mi sección de recomendados. 😉

    Un saludo.

    • Muchas gracias Paco. Es un honor.

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