Errores de juicio: principio de autoridad

Posted by on May 2, 2015 in Análisis fundamental | 2 comments

Errores de juicio: principio de autoridad

En 1995, el mítico inversor y socio de Warren Buffett, Charlie Munger, dio una charla sobre la psicología de los errores de juicio. A lo largo de la charla, Charlie Munger explicó 24 tendencias que nos llevan a cometer errores a la hora de invertir (pero que pueden aplicarse a otros muchos campos). Estos puntos son un clásico y un básico del value investing, pero a pesar de todo, no es algo sobre lo que se haya debatido mucho entre los inversores españoles.

Hace uno días hablaba de confiar más en tí mismo, y de un error que cometí por hacer caso a quienes sabían (o creía que sabían) más que yo. Por eso. creo que es muy interesante ver la tendencia número 22 que, según Munger, es aquella nos lleva a cometer errores por el hecho de hacer caso a alguien o de tratar de seguir sus pasos por la autoridad que esa persona tiene, o que percibimos que tiene sobre nosotros. A continuación traduzco el punto número 22 sobre dicha tendencia a cometer errores por seguir a las figuras de autoridad. Al final del texto incluiré mis comentarios sobre las palabras de Charlie Munger. Por cierto, recuerda que es una charla y que es Munger el que habla. He tratado de traducir sus palabras de forma literal y no adaptarlo a mi forma de hablar para que quede más natural, aunque puede resultar un poco más complicado de entender:

Tendencia a cometer errores por seguir a la autoridad

Viviendo en un mundo de dominancia jerárquica, como lo hace al igual que todos sus ancestros antes que él, el hombre nace, en gran parte, para seguir a líderes, con sólo unas pocas personas liderando. Y, de esta forma, la sociedad humana está formalmente organizada en jerarquías dominantes, con una cultura que aumenta la tendencia a seguir al líder.

 

Pero tan automática como la mayoría de las reacciones humanas, sin que la tendencia a seguir al líder sea un excepción, el hombre está destinado a sufrir mucho cuando el lider está equivocado o cuando sus ideas no son transmitidas de forma correcta en el ajetreo de la vida humana. Y de esta forma surgen la mayoría de los errores de la tendencia de seguir a la autoridad, aunque ésta sea una mala influencia.

 

Algunas de estas malas influencias son divertidas, como el caso que describe Cialdini: un médico dejó una nota por escrito a una enfermera explicando el tratamiento a un paciente con dolores en el oído que decía lo siguiente: “dos gotas, dos veces al día oreja d.” (en inglés: “two drops, twice a day r. ear.” Si no viésemos el punto después de la r. la frase se podría leer cómo “dos gotas, dos veces al día por el trasero“). Tras leer la nota, la enfermera fue hacia el paciente, le pidió que se diera la vuelta, y le puso las gotas de los oídos por el ano.

 

Otras versiones de casos de instrucciones confusas son trágicas. En la Segunda Guerra Mundial, un joven piloto iba a empezar a servir a un General. Durante el primer vuelo de este nuevo piloto junto al General, éste se sentó justo a su lado en el asiento del copiloto. El joven piloto estaba tan nervioso, que malinterpretó un pequeño cambio en la postura del General como una orden para hacer algo estúpido. El piloto estrelló el avión y quedó parapléjico.

 

Naturalmente, casos como éste llaman la atención de pensadores cuidadosos como el Jefe Buffett, que siempre actúa como un ratoncito exageradamente silencioso alrededor de sus pilotos.

 

Estos casos también están contemplados en los simuladores que sirven para entrenar a los copilotos, que tienen que aprender a ignorar algunas órdenes realmente estúpidas pues, en ocasiones, la persona a mando da instrucciones enormemente equivocadas. De hecho, incluso a pesar de haber pasado por este entrenamiento, muchas veces los copilotos terminan estrellando el avión en la simulación, debido a que hacen caso de una instrucción que es claramente errónea.

 

Después de que el Cabo Hitler se alzara hasta dominar Alemania, llevando a un grupo de creyentes luteranos y católicos a una orgía de genocidios y otras formas de destrucción masiva, un inteligente catedrático de psicología (Milgram), decidió hacer un experimento para determinar exactamente cuán lejos podría llevar el principio de autoridad. Es decir, determinar hasta qué punto una figura de autoridad podría llevar a alguien a cometer malos actos. En este experimento, un hombre que se hace pasar dicha figura de autoridad (el propio catedrático) consiguió hacer que un gran número de personas normales torturasen con shocks eléctricos a unos inocentes ciudadanos.

Casi cualquier persona inteligente con mi listado de tendencias psicológicas en la mano, vería que 6 poderosas tendencias se dan lugar en este experimento (recordemos que Munger habla de 24 tendencias, aunque en este artículo sólo estemos viendo una) . Por ejemplo, la persona que aprieta la palanca recibe mucho reconocimiento social por la presencia de un grupo de personas que presencia el experimento, y que guarda silencio, dando a entender que apoya este comportamiento (más abajo puedes ver una versión moderna de este experimento, en el que la persona objeto de estudio es aplaudida por dar las descargas). Aun así, los profesionales tuvieron que publicar miles de artículos sobre psicología antes de que yo descubriera a Milgram, para llegar a entender sólo el 99% de las cosas que entendería inmediatamente cualquier persona inteligente que utilice (1) una organización psicológica sensata y (2) un checklist.

En cualquier caso, podemos estar contentos de saber que los profesores de psicología de la era anterior no eran tan disfuncionales como el pescador de mi próximo ejemplo.

 

Una vez que fui a pescar a Río Colorado, en Costa Rica. El guía, en estado de shock, me contó una historia de un pescador que había ido de visita al río, y que nunca antes había pescado un tarpón. Un guía de pesca como el mío es el que lleva la barca y el que da recomendaciones sobre pesca, situándose, de esta forma, como la máxima autoridad. En el caso de este guía, su lengua materna era el español, mientras que la del pescador era el inglés. El pescador del que me hablaba el guía enganchó un tarpón durante su visita, y entonces el guía le soltó una retahíla de instrucciones: “tira”, “suelta”, “afloja” etc. Finalmente, cuando era necesario poner más tensión tirando de la caña, el guía dijo en inglés: “give him the rod, give him the rod” (dale la caña, dale la caña). Así que el pescador le tiro su caña al pez, y la última vez que se la vio, iba río abajo en dirección al mar. Esta historia es un ejemplo de lo poderosa que es la tendencia de seguir a una figura que se percibe como autoridad, y cómo esto puede convertir nuestro cerebro en papillas.

 

Mi último ejemplo viene del mundo de los negocios. Un doctor en psicología se convirtió en el CEO de una empresa, y tiró la casa por la ventana en una nueva y carísima sede, en la que construyó, además, una bodega totalmente aislada. Cuando en un determinado momento, los números indicaban que se estaba acabando el dinero, dijo “sacad el dinero de la amortización acumulada“. Algo bastante difícil ya que es una cuenta del pasivo (o que resta en el activo).

 

Tan fuerte es el exagerado respeto por la autoridad, que este CEO, y otros mucho peores, se han mantenido al mando de grandes instituciones mucho tiempo después de que fuera evidente que se les debía echar. Lo que esto implica es obvio: ten cuidado con quien pones en el poder porque será difícil echar a una figura de autoridad, que se verá ayudada por la tendencia que hemos visto.

Conclusiones:

Cualquier inversor en Bolsa que tenga algo de interés por sus inversiones, y que consulte algún medio especializado, se habrá encontrado con cientos de recomendaciones de compra o venta a lo largo de su vida de inversor. Estas recomendaciones, que suelen aparecer en webs, periódicos o radios de prestigio, suelen venir de parte de grandes y famosos analistas independientes, casas de análisis o instituciones financieras. Sin embargo, muchas de estas recomendaciones no son acertadas, y el inversor que las sigue no suele obtener grandes resultados. El problema es que, cuando JP Morgan recomienda vender una acción que llevamos en cartera, resulta difícil llevarle la contraria y no venderla. Y no digamos ir todavía más allá, y no sólo no venderla, sino comprarla. En este caso, la autoridad que tiene JP Morgan para un pequeño inversor es extremadamente grande, e incluso siendo un inversor experto, resulta difícil no hacer caso a JP Morgan. De hecho, ignorar las recomendaciones de grandes analistas puede ser visto como una decisión irracional y como un acto de arrogancia. Visto desde fuera podrían decirte, ¿qué te hace pensar que un pequeño inversor como tú puede saber más que una casa de análisis?

Por otra parte, no se trata de creerse superior o más listo que los demás. Escuchar otras opiniones está bien. De hecho, creo que es algo realmente bueno. Pero, tras hacerlo, tenemos que usar nuestro propio juicio para tomar decisiones, y no sólamente hacer lo que dicen los que, en teoría, saben más que nosotros.

Puedes ver las ideas de Charlie Munger sobre cómo ser más inteligente pinchando aquí, y puedes ver los libros recomendados por Charlie Munger pinchando aquí.

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2 Comments

  1. Quizás se tiende a sobrevalorar la figura del experto.
    ¿qué te hace pensar que un pequeño inversor como tú puede saber más que una casa de análisis?

    ¿Por qué no?

    Más información no garantiza mejor conocimiento, ni garantiza estar en el camino correcto. Es mas ¿Te fiarías de lo que dice una casa de análisis? ¿Por qué iba a hacerlo?

    • Me gusta mucho esa forma de pensar. Es muy de Munger y de invertir las ideas (invertir, no de poner dinero, sino de cambiar el orden). Yo creo que en el caso de un inversor con cierta experiencia, es mucho mejor seguir las ideas propias que las de otros, incluyendo en otros cualquier casa de anáisis.

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